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Las cosas por su nombre

“Les devuelvo la energía eléctrica, que es de exclusiva propiedad de la nación, pero no se confíen porque en años futuros, algunos malos mexicanos identificados con las peores causas del país, intentaran por medios sutiles entregar de nuevo el petróleo y nuestros recursos a inversionistas extranjeros. ¡Ni un paso atrás! fue la consigna de Don Lázaro Cárdenas al nacionalizar nuestro petróleo. Solo un traidor entrega su país a los extranjeros.” Adolfo López Mateos. Presidente de México, al nacionalizar la industria eléctrica. En 1960.

Por Filomeno Pinedo Rojas

Por más que se le busque, el que un grupo de diputados haya decidido votar para que se favorezca a las empresas privadas extranjeras y con ello empequeñecer y debilitar a la Comisión Federal de Electricidad que, sin fines de lucro, brinda un servicio vital para la vida económica y prosperidad de los mexicanos, no puede ser llamado de otra forma que Traición a la Patria y, el darlo a conocer no constituye ninguna campaña de odio.

Mas grave aun cuando sabemos que algunas de estas mismas empresas extranjeras tienen el control de la energía eléctrica en España, y que prácticamente han llevado a la ruina a las familias de aquel país, al aumentar las tarifas hasta en un 500 por ciento en unos cuantos meses, con variación de precios al alza cada 24 horas, misma situación a la que quieren llevar al pueblo de México.

Es una pena que, siendo electos como representantes populares, los diputados del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano hayan atentado, una vez más, contra los intereses del pueblo mexicano para favorecer a extraños, como bien lo advertía el presidente Adolfo López Mateos, al nacionalizar la industria eléctrica en 1960 y quien también pronunció desde el balcón del palacio nacional que “solo un traidor entrega su país a los extranjeros”.

¿Con qué cara volverán a pedirle su confianza a los ciudadanos para representarlos en la más alta tribuna de la nación? Qué mentiras inventarán ahora para engañar a los mexicanos sin el remordimiento de aquella lapidaria sentencia del presidente Benito Juárez García que a la letra dice: “malditos aquellos que con sus palabras defienden al pueblo y con sus hechos lo traicionan”.

En el 2013, los diputados del PRI, PAN Y PRD aprobaron la denominada reforma energética en la que, en palabras de Jaime Cárdenas Gracia, del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM “tuvo por propósito entregar los recursos energéticos de la nación al poder trasnacional. Favoreció el desmantelamiento del Estado y nos subordinó aún más a los intereses geopolíticos de los Estados Unidos”. O sea que no es la primera vez que cometen actos de traición al pueblo, ni creo que sea la última, porque como canta Gabino Palomares en su trova de la Maldición de Malinche, muy a propósito:

“Se nos quedó el maleficio
de brindar al extranjero
nuestra fe, nuestra cultura,
nuestro pan, nuestro dinero”.

Tú, hipócrita que te muestras
humilde ante el extranjero,
pero te vuelves soberbio
con tus hermanos del pueblo.

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