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El gas bienestar y la gasolina de a 10 pesos

Opinión de Jacobo Cruz

La campaña permanente que sostiene Andrés Manuel López Obrador (AMLO), Presidente de México ha pasado por distintas etapas, esto con el fin de mantenerse en la agenda mediática y la opinión pública, lo hace tocando temas sensibles para los mexicanos empobrecidos, enfermos y desempleados que no alcanzan para cubrir las necesidades elementales de su familia.

El 20 de noviembre del 2016, es decir, dos años antes de que fuera Presidente de la República, AMLO presentó el llamado “Proyecto Alternativo de Nación” donde afirmaba que en su gobierno la gasolina “no costaría 14 pesos, costaría 10 pesos el litro”.

La afirmación de aquel tiempo fue secundada por la actual secretaria General de Morena, Citlalli Hernández donde menciona “Si Morena ya gobernara, la gasolina costaría máximo 10 pesos el litro”. A estas declaraciones se sumaron en su momento las de Mario Delgado, hoy líder nacional de Morena clamando por “¡Ya no más gasolinazos!”.

A 5 años de distancia se confirma que esas promesas son cosas imposibles, que fue sólo demagogia, fue y es propaganda que ha servido al mandatario para mantenerse en campaña, antes como aspirante al gobierno federal y ahora ya como su titular que lleva 3 años de ejercicio, pero los gasolinazos han alcanzado precios mucho más elevados donde ya se paga hasta 23 pesos por litro, según se dio a conocer esta semana.

                Y para seguir con ese discurso ahora se habla de otro energético imprescindible al menos para las familias que viven en las ciudades porque no tienen otro sustituto, se trata del gas LP que también alcanzó precios máximos históricos que rondan los 750 pesos por tanque, pero el servicio estacionario también se encareció con precio récord de 13.47 pesos el litro; quienes sí podrían acceder a otra alternativa serían los pobladores del campo quienes pueden usar leña para este propósito.

Pero debemos tomar en cuenta que en la producción y distribución de las gasolinas, el diésel y también el gas importado o producido por Pemex, que de acuerdo con la Comisión Reguladora de Energía, participan cerca de mil plantas privadas en la distribución y el sector se concentra en cuando mucho siete grupos que controlan el 60 por ciento del mercado del país.

Para lograr que baje el costo, AMLO anunció la creación del gas bienestar, una empresa que estará a cargo de Petróleos Mexicanos que se encargará de distribuir este insumo a precios justos, –sin precisar cuánto tendrían que pagar por él  las familias mexicanas–, lo que ha provocado la inquietud por lo que podría afectar o no a las empresas acusadas de lucrar con su venta, pero otro grupo de mexicanos son incrédulos ante los alcances que pueda tener la medida populachera muy al estilo del morenista, tal como se hizo con el tema de la gasolina de a 10 pesos con una empresa Pemex donde se han quejado de quiebra y falta de operatividad para esta nueva encomienda.

Ante esta acción, el presidente confía en lograr una alianza con el sector industrial, es decir, debe convencer a los ricos de México para que no lucren con las necesidades del pueblo que tanto dice defender. Al inicio del gobierno de Morena en 2018 hubo algo de jaloneo con ellos lo que propició un reparto de los sectores y un acuerdo de respetar los negocios de cada quien, al menos esto se vio con los reacomodos en los que figuraron algunos empresarios como Ricardo Salinas Pliego que fue de los beneficiarios de la transformación, siendo que a través de su empresa es como se  distribuyen los recursos del programa del bienestar.

Así que la operación del Gas Bienestar también coincide con el episodio de la consulta popular para enjuiciar a los ex presidentes de México Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, que según AMLO es la causa de que  no se consolide su transformación tras 30 años de corrupción.

Ambos casos son promovidos por el Presidente de México y entre sus seguidores provocan altas expectativas de que las cosas cambiarán, pero hay otro amplio sector lleno de incertidumbre que acusa que se sigue construyendo un escenario de distracción ante los graves problemas nacionales como el de la pandemia, el desempleo o la inseguridad pública que se padece en todo el país, pero que esta estrategia es necesaria para apuntalar a la mitad del sexenio de Morena para llegar al 2024.

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