Historia

Ciudad perteneciente al Estado de Zacatecas , México . Es la segunda más importante después de la capital del estado. Fue fundada por Francisco de Ibarra . La ciudad es centro de un área minera conocida principalmente por su producción de plata. Su mina es una de las de mayor producción en el mundo de plata, la mina Proaño o la mina de Fresnillo, que pertenece a la compañía minera Peñoles

Es el lugar del famoso Santo Niño de Atocha una imagen romana comprada por México a España

Historia

Antecedentes prehispánicos

Existen pruebas de que en el lugar donde ahora se ubica el municipio de Fresnillo ha existido presencia del hombre desde hace miles de años. Prueba de lo anterior son los depósitos de huesos de mamuts en la Zona de Santa Anita y El Pardillo.

Asimismo, los ejemplares líticos, puntas de flecha, localizadas en terrenos de la región de Urite, y que según estudios las ubican en 10 mil años A.C.; otros en 3 mil años A. C. y otros de la época de la Colonia.

Existen huellas de asentamientos humanos temeporales cerca del cerro de Chilitos, donde se han encontrado puntas de flecha con sus raspadores, cerámica y semillas de cereales, principalmente de maíz, que se pueden ubicar en épocas anteriores la llegada de los españoles.

Otra prueba son las pinturas rupestres en la Cañada de Linares, las cuales fueron ubicadas por las pruebas en el milenio 10, antes de nuestra era.

Con esta información, se deduce que el paraje donde se asienta Fresnillo era continuamente visitado por grupos de tribus nómadas que hacían sus recorridos en busca de caza: guachichiles, zacatecos, pimes, irritilas, apaches, comanches, mismos que permanecían un tiempo en un lugar y continuaban su recorrido hacia otras tierras. Preferían los lugares donde había agua, y en la zona había embalses naturales y corrientes de agua.

Antecedentes Coloniales

En 1551 ó 1552, Diego Fernández de Proaño, durante una de las incursiones que hizo en la región buscando nuevas minas, llega al lugar ahora conocido como «Cerro de Proaño», donde descubre, a flor de tierra. evidencias de mineral. Según algunas versiones, no se detuvo más tiempo a explorar la riqueza que contenía este cerro porque tenía como objetivo «la búsqueda de un enorme cerro, todo de metal (no menciona qué tipo de metal) mismo que al decir de los naturales, se encontraba al viento norte, tierra adentro». Sólo se concretó a bautizar al cerro con su segundo apellido. Dos días después continuó su viaje hacia el norte.

A su regreso a Zacatecas reportó al virrey su hallazgo, pero aparentemente no hubo mucho interés por el descubrimiento. El «Cerro de Proaño» queda en el olvido durante años. Solamente se toma como punto de referencia por parte de las subsecuentes expediciones.

Francisco de Ibarra, recién llegado de España, originario de la provincia de Guipúzcoa, sobrino de Diego de Ibarra, yerno del virrey Don Luis de Velasco, entró como paje en la corte de éste cuando tenía 14 años (1553). Al siguiente año, su tío, don Diego, lo mandó a Zacatecas con las intenciones de que explorara. Pese a su corta edad y confiando en el apoyo de otros españoles experimentados con quienes su tío llevaba amistad, organiza una expedición para explorar las tierras del norte. Le envían los suficientes recursos y pone al frente de ese grupo al joven Francisco de Ibarra, que ya entonces contaba con 15 años de edad, pero que estaba asesorado por el experimentado descubridor de Zacatecas, Juan de Tolosa.

Salieron de Zacatecas el 1 de septiembre de 1554 y llegaron al lugar donde ahora se asienta Fresnillo al día siguiente, después de recorrer aproximadamente 60 kilómetros . En el lugar había un ojo de agua a la orilla de una Laguna, en cuyas márgenes crecía un pequeño fresno, por lo que Francisco de Ibarra lo bautizó como «Ojo de aguas del fresnillo».

Acompañaban la expedición de De Ibarra: Juan de Tolosa (maestre de campo y primer lugarteniente), Pedro de Hermosillo, Miguel de Castro, Martín de Careaga, Pedro López del Perúl, Miguel Ruiz Giral, Martín de Rentería, Juan de García, Domingo de Villabono, Fray Gerónimo de Mendoza (sobrino de don Antonio de Mendoza, primer virrey de Nueva España).

Traían armas, caballos, ganado y 62 mulas cargadas con víveres y municiones, así como un número no determinado de esclavos negros e indios. La expedición permaneció algunos días en este lugar y estuvieron haciendo algunas exploraciones en el «Cerro de Proaño». La intención de Francisco de Ibarra era fundar un pueblo en este lugar, por lo que, al saber que fray Jerónimo de Mendoza decide quedarse un tiempo más aquí para ampliar sus investigaciones acerca de unos yacimientos salinos que existían en lugares cercanos al ojo de aguas del Fresnillo, deja a algunos indígenas con este fin.

Parte luego el grueso de la expedición rumbo al norte, hasta que llegaron al «Río Grande» (Aguanaval), el cual cruzaron con dificultad para luego dirigirse con rumbo a Saín. No existen antecedentes acerca de más actividades en el lugar. Sin duda, fray Jerónimo de Mendoza permanece unos días y se retira con su grupo a las Salinas, y vuelve a quedar abandonado este paraje.

Los primeros pobladores

El lugar siguió conociéndose como «El ojo de aguas del fresnillo». Era utilizado como punto de descanso por los expedicionarios y viajeros, que hacían uso del Camino Real a las Minas de San Martín y Sombrerete.

El día 8 de octubre del año de 1566 llegan al lugar que ahora conocemos como Plateros, un grupo de mineros que venían de Zacatecas en busca del «Cerro del Peñol». Después de algunos días de búsqueda, y ante la imposibilidad de localizarlo, deciden pernoctar en las lomas de ese lugar. Por la mañana, tal vez por la costumbre, empezaron a explorar en los alrededores, y con sorpresa encontraron a flor de tierra piedras mineralizadas, por lo que deciden quedarse a trabajar en ese lugar, bautizando el sitio como San Demetrio. Los mineros eran: Antonio del Valle, Pedro de Medina, Diego del Castillo y Juan Rollón.

Presidencia e Iglesia de la Purificación

Tras el descubrimiento de las Minas de San Demetrio vinieron más mineros de Zacatecas a buscar fortuna. El 24 de noviembre del mismo año, exploran el «Cerro de Proaño». Llegan ese mismo día al «Ojo de aguas del fresnillo», el día de Santa Catalina, Jacome Shafin (Chipriota), Alonso González (Portugués) Pablo Torres (Castellano). Pocas semanas después llegan Pedro Gaytán, Gaspar de Espinoza, Francisco de Ocampo, Gómez de Gesto y Alonso Tabuyo. Posteriormente, a principios de 1567 llegaron Alonso de Alarcón, Gaspar Manso, Juan Huidrobo, Francisco Ruiz, Juan de Landeras y Antonio Valdenebro.

Todos ellos, con su personal de trabajo (esclavos e indios), establecieron un poblado en este mismo lugar, el cual a partir de ese momento y hasta la fecha, ha tenido vida.